Todo, debido a que su célula primigenia -la persona humana- no cumple la sentencia de Delfos de conocerse a sí mismo. De ahí a la baja autoestima, hay un paso, y del desprecio a sí mismo, al desamor, la depre y el suicidio, otro. El esclavo resiente su condición.
Por eso el eximio, el que tuvo el privilegio de escapar de la ignorancia, tiene por misión, no encerrarse en torre de marfil, sino liberar cautivos de la caverna.
Filosofía Clásica, Pablo Huneeus.