lunes, 27 de abril de 2009

the patient .

Estaban parados uno frente al otro. Ella miraba el suelo, él a la gente. Decían un par de palabras cada diez minutos. Los dejé de mirar por un rato. Volví a ellos, estaban apoyados en la baranda del cuarto piso, yo en la ventana del quinto. Ella tenía su cabeza apoyada en su mano, él, los brazos cruzados. Ella miraba a la gente abajo, él escuchaba música e intentaba dar lo que parecían ser excusas. Yo quería bajar y abrazarla. Que lloráramos juntas hasta que no pudiéramos más. Que sostuviéramos nuestras manos hasta que el tiempo de muerte después del llanto pasara. Quería decirle tantas cosas.

Quería decirle todo lo que he querido escuchar, pero nadie me ha dicho.

jueves, 9 de abril de 2009

ajada .

De sus vientres ajados, vinieron sus asesinas palabras. Viajaron por sus cuerpos desiertos, tocaron sus venenosas lenguas y salieron en un aliento de muerte. ¿Es eso el amor?

Del odio de mis días y mis malas fortunas he aprendido a lidiar con el hecho de las desaventuras. Aprendí de los necios y sus mentiras. Incluso, aprendí del adulterio de la razón y la palabra, y cómo deshonrar el orgullo. Bastante, en tan poco tiempo.

Si viene una brisa helada, me caigo de rodillas, desnuda y no hay nadie quien me mire -al menos- mientras me deshago en cristales mordaces. ¿Dónde se han ido todos? ¿Por qué hay dos ríos en este desierto árido?


¿Por qué estás aquí a mi lado y no ves que me deshago en dolor? ¿Por qué no ves que me muero?

sábado, 4 de abril de 2009

corrí, lejos .

Se volvieron amantes de la tierra y los tiernos campos de trigo. Caminaron un poco, avanzaron. Fue entonces, que soltaron sus manos y él se quedó ahí, varado. Ella corrió, lejos, corrió mirándolo. A los pocos días se detuvo, intentó volver y no era él quien estaba mirandola a lo lejos. Era sólo el recuerdo de lo que había sido algún día. En el camino encontró algunos árboles ofreciendole su sombra. Sombras siniestras.

De vez en cuando, se volvía a ver si volvía el recuerdo. Un día lo vio, ya muy lejos abrazando una ilusión de árbol. Él se quedó varado, amante de su ilusión. Ella descubrió un prado verde, un par de flores, algunos árboles. Las sonrisas, la felicidad, las lágrimas, el amor. Quizás.