Ojalá nuestra historia no hubiera sido tan predecible. Ojalá te hubieras dado cuenta que las palabras no son nada. Ojalá tus actitudes no me persiguieran, porque por más que intento, no te vas. Ojalá no me culparas más de todo.
¿Por qué haces esto?
domingo, 22 de marzo de 2009
sábado, 24 de enero de 2009
6 am.
Estaba en mi casa, pero lucía tan diferente, diferente a cualquiera. Miraba por la ventana. Te ví, venías a mí, volvías. Traías un papel en tus manos y lucías fatigado. La sensación de felicidad era tan grande... tan grande. Decías algo... "¡no te escucho, no te escucho!"...
Mañana fría... debo despertar.
Mañana fría... debo despertar.
martes, 20 de enero de 2009
Ella sola.
Llevaba el nombre de la fuerza y el espíritu del cielo en su sangre. Corría libre, como ella sola. Acariciaba a los árboles y lloraba con ellos cuando les caía la sabia. Se sentaba largas horas en el jardín de su casa, le parecía que el césped era infinito y que las hormigas eran una maravilla. Amaba mirar sus manos al atardecer y hablar sola. Pensaba que el mundo era tan grande y soñaba tantas cosas para el futuro. Sus sonrisas eran tan típicas y todos le alababan el talento.
La gente decía que era muy callada. La gente no sabía nada.
Ella se fue un día y no volvió nunca más. Yo pienso que está del otro lado y que sigue pasando largas horas en su jardín favorito, pensando si algún día volverá.
La gente decía que era muy callada. La gente no sabía nada.
Ella se fue un día y no volvió nunca más. Yo pienso que está del otro lado y que sigue pasando largas horas en su jardín favorito, pensando si algún día volverá.
sábado, 17 de enero de 2009
Ni.
Yo nunca le dije que confiara en mí. Ni tampoco que estaría para él siempre que lo necesitara. Ni que no quería hacerle daño.
¿Cómo habría él, entonces, de sentir dolor?
¿Cómo habría él, entonces, de sentir dolor?
viernes, 16 de enero de 2009
Gente extraña, tan sabia.
En una banca me senté y comenzé a llorar.
Un anciano en bicicleta paró y se sentó a mi lado, diciéndome "amiga" solté el llanto que tan escondido tenía. Apenas podía respirar entre el mar de lágrimas que derramé y él sólo me miraba.
Le conté un poco sobre mí, a medida que él me preguntaba. Me dijo que yo tenía inteligencia, habilidad y sensibilidad, y que no entendía cómo con todos mis talentos yo podía estar ahí perdiendo el tiempo "que nadie te va a pagar, estás llorando aquí gratis" sentada en una banca, tan trágica.
Me habló un poco sobre él y después me retó por no demostrar mis sentimientos, "así nadie va a llegar a tí y tu no vas a llegar a nadie!".
Me enseñó que el orgullo no vale, que no sirve para nada y que lo único que importa en la vida es el amor. Incluso me dijo que quienes escribían sobre si mismos no eran faltos de imaginación, yo pensé que quizás tenía demasiada, al punto de efermarme. Mientras, a mi me parecía increíble que un anciano extraño me dijera todo lo que había querido escuchar durante este último tiempo.
Al final, se fue en su bicicleta, con su cuerpo semidesnudo, con sus dientes de oro y su barba sin cortar. "Que te vaya bien".
Un anciano en bicicleta paró y se sentó a mi lado, diciéndome "amiga" solté el llanto que tan escondido tenía. Apenas podía respirar entre el mar de lágrimas que derramé y él sólo me miraba.
Le conté un poco sobre mí, a medida que él me preguntaba. Me dijo que yo tenía inteligencia, habilidad y sensibilidad, y que no entendía cómo con todos mis talentos yo podía estar ahí perdiendo el tiempo "que nadie te va a pagar, estás llorando aquí gratis" sentada en una banca, tan trágica.
Me habló un poco sobre él y después me retó por no demostrar mis sentimientos, "así nadie va a llegar a tí y tu no vas a llegar a nadie!".
Me enseñó que el orgullo no vale, que no sirve para nada y que lo único que importa en la vida es el amor. Incluso me dijo que quienes escribían sobre si mismos no eran faltos de imaginación, yo pensé que quizás tenía demasiada, al punto de efermarme. Mientras, a mi me parecía increíble que un anciano extraño me dijera todo lo que había querido escuchar durante este último tiempo.
Al final, se fue en su bicicleta, con su cuerpo semidesnudo, con sus dientes de oro y su barba sin cortar. "Que te vaya bien".
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