miércoles, 21 de octubre de 2009

agonia.

Y no puedo abrir los ojos. Siento tu voz tan cerca, el calor. Y me llamas. Quisiera mirarte, pero no puedo, estoy bajo el agua, en los sueños. Muy profundo. Muy lejos de tí. Me besas en la mejilla. Me haces caer más abajo.

Lo siento tanto. Perdón.


martes, 28 de julio de 2009

floresta.

Abres las fronteras de tu fortaleza y con el sonido de tu llegada, vuelvo al respiro. Un carnaval de extraños ruidos vienen arrastrándose a tus pies, molesto. Y vienes a mí, caminar triste. Entonces pienso que tu rostro es el más hermoso entre todas las flores. Tus pétalos brillan como los diamantes del mar y tu aroma envuelve las nubes declinantes. Tu pecho tibio calma el tormento y el sonido de tu palpitar, bombea vida. Tus vestidos largos limpian cada hierba que tocas, cuando pisas las espinas, limpiando mi rumbo. Suspiros en cada párpado que se cierra, las maravillas vienen a ti y una melodía melancólica te lleva en sueños. La rosa más hermosa, única, brilla solitaria. En medio del acerbo, estás tú. Ensueño de rocío, cuna de lilas y lavandas. Eres tú, madre mía, la Rosa más bella de todas.

lunes, 27 de julio de 2009

lejos.


Debería irme más seguido. Desaparecer de mi vida. Aislarme en la sublime nada. Alejarme de las esquinas. Esconderme jamás.


Dejarse llevar.


La soledad hace bien. Siempre he pensado que la lejanía suele ser una buena compañera. Pero hay que volver. Y como nunca antes, he vuelto y ya no es lo mismo. Se hundió en el fondo del lago. Empezar otra vez.

Nunca es tarde para hacerlo.

domingo, 5 de julio de 2009

martin.


Empujaba con su manito izquierda mi dedo pulgar, como bombeando vida, luchando por seguir. Gemía y se estiraba. No pestañeaba, veía sus ojos entrecerrados brillando, mirándome. Cuerpo débil, suspiros. Dos horas llorando, dos horas luchando. Hasta que se entregó, valiente. Y con su calor aún en mi pecho lo dejé ir.


la razón de mis sonrisas y de levantarme en mitad de la noche a buscar verdura.

jueves, 18 de junio de 2009

en el otro cuarto .

A veces me dan ganas de aferrarme a tí y no soltarte más. Siento que la vida-muerte nos separa poco a poco. Me da miedo.

Me asusta un montón.