domingo, 4 de abril de 2010

í takt við tónlistina.

Por la noche, todo cambia. Me cuento a mi misma eso que no quiero saber, entonces no sé si está bien esto o lo otro. Pienso que la gente miente tanto, y no parece importarles, como a mi me importan los más mínimos detalles. Y piensan que soy uno más de ellos ¿nadie puede ver que atravesé la pared? ¿Ni siquiera tú? Desearía que tuviéramos un poco más de coraje, porque así, por la noche, no volvería a repetirme las mismas palabras vanas.

Stalker, Tarkovsky.

1 comentario:

_ dijo...

Uno puede poner en un plato de la balanza el cerebro y en el otro el corazón. Y esperar que la aguja determine el peso del bien.
Pero si hace eso lo único que se consigue es un cuerpo vacío, un enchastre, moscas y tal vez zombies.

Yo te digo que "si sos vos", si en la noche te contas cosas a la única y mismísima vos, entonces el bien y el mal es algo que otros deberán ponderar. Lo cierto no es bueno o malo, es real o buscar serlo.

Las piedras en los rios suelen tener un orden natural que les da armonía. Estas piedras en el canal tienen un desorden que las vuelve desalineadas. Creo que ni mil años podrían cubrirlas de armonía.