sábado, 23 de abril de 2011
martes, 19 de abril de 2011
S.
Recuerdo tan perfectamente cada detalle, que he comenzado a detestar. Recuerdo momentos en que mi mente quedó en blanco. Esos son los peores.
Odio esto. Odio una parte de mí, que es todo eso sobre ti. Desearía ir más allá, y siempre deseo cosas casi imposibles. Ya no me río, ya no lloro. Me quedé en blanco. Quizás esto sea peor.
Odio esto. Odio una parte de mí, que es todo eso sobre ti. Desearía ir más allá, y siempre deseo cosas casi imposibles. Ya no me río, ya no lloro. Me quedé en blanco. Quizás esto sea peor.
lunes, 4 de abril de 2011
domingo, 27 de marzo de 2011
latrocinio.
No se había visto jamás, ser más repulsivo. Tenía la cabeza hinchada, la nariz aguda, el cabello duro y espeso. Caminaba siguiendo su impulso por arrastrarse. Su cuerpo pesaba toneladas, por la carga que le producía la culpa en su espalda curva de tanto mentir. De sus piernas, de cada poro emanaba el hedor del apellido mediocre que heredó. Similar a un humano, imbécil como tal. Vino un día hasta mí a hablarme de los cuentos de su tierra ¿quién creíase aquel ser, al pensar que llegaría a mi reino de diamantes y oro? ¿quién creíase que soñó su vida entera conmigo, para un día volverme repugnante como él? Aquel, merodeó un tiempo. Se vistió con diamantes falsos y lino que robó, a ver si un día se volvía hermoso, ¡Simonía!. Pobre mendigo de la decencia, siento lástima por él, ahora que lo recuerdo. Mientras estuvo, todos los jardines se marchitaron, las frutas se pudrieron, el cielo se oscureció, hasta que un día, ya no salió más el sol. Arruinó cuanto pudo, envenenando almas con su lengua viperina, ¡Hipócrita!. Baratero, hijo del hombre, no tenía ascendencia, nunca conoció el amor, hijo del miedo. Desde mi ventana lo veo alejarse cargando la vergüenza que lo hace hundirse en el barro, y así hasta que una noche oscura, nubosa y fría llegue al pantano de donde vino para ahogarse infinitamente en él, sin nunca morir.
viernes, 25 de marzo de 2011
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