Estuvieron un tiempo sentados dentro, mirando los tejidos. Salieron, corría un viento helado. Era muy pronto para despedirse, ella se quedó parada, él se acercó. Le besó la mejilla dulcemente, y no paró más. No los detuvo la gente que pasaba alrededor, ni el frío, ni las horas; ni nada, ni nadie. Dieron una vuelta completa en sí mismos sin darse cuenta. Reafirmaron la unión, acabando la distancia de los años. Entonces ya no hubo más tiempo, un momento infinito y único los envolvió para no soltarlos más. Se miraron a los ojos y se sintieron, por un largo rato.
- Voy en micro, ¿y tú? -dijo él.
- En metro.
- Vamos.
Se sonrieron.
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2 comentarios:
Besos sobre mejillas frías. Plena dulzura.
Hermoso.
Echaba tanto de menos escritos como éste!
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