domingo, 8 de mayo de 2011

Vanidad.

La sabiduría fortalece al sabio más que diez poderosos que haya en una ciudad.
Ciertamente no hay en la tierra hombre tan justo, que haga el bien y nunca peque.
Tampoco apliques tu corazón a todas las cosas que se dicen, para que no oigas a tu siervo cuando habla mal de ti; porque tu corazón sabe que tú también hablaste mal de otros muchas veces.
Todas estas cosas probé con sabiduría, diciendo: "¡Seré sabio!"; pero la sabiduría se apartó de mí. Ya está lejos lo que fue; y lo muy profundo, ¿quién lo hallará?
Me volví entonces, y apliqué mi corazón a saber, examinar y buscar la sabiduría y la razón, para conocer la maldad de la insensatez y el desvarío del error.
Y he hallado más amarga que la muerte a...

Todo esto he visto, y he puesto mi corazón en todo lo que se hace debajo del sol, cuando el hombre se enseñorea de hombre para hacerle mal.

Ciertamente me he dado de corazón a estas cosas, para poder declarar que los justos y los sabios, y sus obras están en la mano de Dios. Y que los hombres ni siquiera saben qué es amor o qué es odio, aunque todo está delante de ellos.


Eclesiastés 7:19-26 / 8:9 /9:1

1 comentario:

Emerson Steelfingers dijo...

El final es como el final de las arañas gigantes en "The Gauntlet III". Sólo que en mi poema no existe la presencia de Dios.

Hay una poesía muy hermosa en estas líneas, pero difiero de algunos puntos.

No te enojes si pienso distinto a ti y quiero al menos creer en mi postura. Yo te puedo prometer en retribución no enojarme si a su vez tú piensas diferente.

Nos hemos dicho algunas cosas sobre este tema. Me has dicho vanidoso y yo he dicho deshonestidad. En realidad no valen la pena estas confrontaciones de la palabra contra la antipalabra.

Sabías qué Sartre y Camus eran muy amigos? Se separaron por diferencias filosóficas. No me gustaría que nos pasara esto.

Te quiero Nacho, espero verte pronto.