lunes, 13 de junio de 2011

YHWH.

Todos los sueños que me levantaron de la comodidad de la cama. Mis llamados en el despertar dentro del sueño.
Voy a caminar hasta el otro lado, a ver si esta vez logro cruzar la habitación. Y ahora espero no verte, no verte más.
Pero ya veo, estás ahí.


Un gran viento atravesó el bosque oscuro de verde temor. Una y otra vez dobló los árboles hasta oírlos gemir, retorciose en una danza bruta hasta arremolinar las hojas aún llenas de vida. Y la habitación crujió acongojándose con cierta melancolía, llamando. En estas sábanas eternas, maternales, lechosas, he encontrado el despertar, hoy como otras veces. Y mi cuerpo es pequeño, mis manos torpes, he vuelto a lo que fui, porque nunca dejé de serlo. No soy más que ingenuidad en un mundo que creí conocer. De mis pasos cortos, voy dando zancadas para alcanzar la otra entrada del hogar, para entrar en este espacio.
Por cada gota que cae, siento una puntada de dolor agobiante. Y cada puntada, es una yaga infinita por ti. Y no estás, no te puedo ver. Si empeño todas mis fuerzas en abrir esta puerta, podría agotarme por eternos años intentando encontrarte, mas no se abriría jamás. Ahora sé que cuando me de la vuelta, no volveré a mirar por sobre mi hombro, y sabré que la puerta está abierta y quizás estés en el suelo, esperando lo que sabes que no volverá.

Pero cómo habría de saberlo. Cómo podría saberlo. Estos son los dominios insondables del otro lado del espejo.

domingo, 29 de mayo de 2011

doubt.

"Ya ves tú", escribió un día para ella. Debe haber sido entre esos días que ella recordaba el final de City Lights. Ya veía que las cosas se dan en un lenguaje único en que todo parece coincidir con tal de decir ciertamente algo. ¿Ya vería él algo? Ya veía ella el tiempo irse lentamente y acrecentar las dudas. ¿Qué iría a ver cuando nada parecía oírse? "Ya ves, esto es así -pensó- no puedo hablar sin escuchar".
Ya ves tú.

miércoles, 25 de mayo de 2011

ignite the bright rod.

Estuvieron un tiempo sentados dentro, mirando los tejidos. Salieron, corría un viento helado. Era muy pronto para despedirse, ella se quedó parada, él se acercó. Le besó la mejilla dulcemente, y no paró más. No los detuvo la gente que pasaba alrededor, ni el frío, ni las horas; ni nada, ni nadie. Dieron una vuelta completa en sí mismos sin darse cuenta. Reafirmaron la unión, acabando la distancia de los años. Entonces ya no hubo más tiempo, un momento infinito y único los envolvió para no soltarlos más. Se miraron a los ojos y se sintieron, por un largo rato.

- Voy en micro, ¿y tú? -dijo él.
- En metro.
- Vamos.

Se sonrieron.

domingo, 15 de mayo de 2011

Yubarta.

Se mezcla entre las olas, entre las sales, entre las luces dentro del verde esperanza. No habrá un llamado más sinfónico. El silencio en la tormenta. Evoca el más primitivo sentimiento, ese que no se conoce, ese que ya no se siente. Podría ser el canto más hermoso jamás escuchado, podría ser la palabra al consuelo, podría ser mucho más. Podría.
Este llamado de los océanos más profundos, de la tierra más virginal, es la evocación a los espíritus que conforman Natura. La fecundación de un ser hecho de puro Amor, íntegramente. Desde los lamentos a los gemidos, la hermosura del ser y estar. Natura.

domingo, 8 de mayo de 2011

Vanidad.

La sabiduría fortalece al sabio más que diez poderosos que haya en una ciudad.
Ciertamente no hay en la tierra hombre tan justo, que haga el bien y nunca peque.
Tampoco apliques tu corazón a todas las cosas que se dicen, para que no oigas a tu siervo cuando habla mal de ti; porque tu corazón sabe que tú también hablaste mal de otros muchas veces.
Todas estas cosas probé con sabiduría, diciendo: "¡Seré sabio!"; pero la sabiduría se apartó de mí. Ya está lejos lo que fue; y lo muy profundo, ¿quién lo hallará?
Me volví entonces, y apliqué mi corazón a saber, examinar y buscar la sabiduría y la razón, para conocer la maldad de la insensatez y el desvarío del error.
Y he hallado más amarga que la muerte a...

Todo esto he visto, y he puesto mi corazón en todo lo que se hace debajo del sol, cuando el hombre se enseñorea de hombre para hacerle mal.

Ciertamente me he dado de corazón a estas cosas, para poder declarar que los justos y los sabios, y sus obras están en la mano de Dios. Y que los hombres ni siquiera saben qué es amor o qué es odio, aunque todo está delante de ellos.


Eclesiastés 7:19-26 / 8:9 /9:1